La mitad de tus recuerdos son una mentira (y Julian Barnes explica por qué)



El reciente galardón de Julian Barnes con el Premio Princesa de Asturias de las Letras es la excusa perfecta para adentrarse en su obra. Con ese pretexto llegué a El sentido de un final (Anagrama), una novela corta pero impactante que, sin caer en spoilers, aborda la vejez de un hombre que se ve obligado a reconstruir los episodios de su juventud tras recibir una carta inesperada.


La tesis de Barnes es clara: la memoria humana es una gran manipuladora del pasado. Al cruzar la barrera de los cuarenta, es inevitable que el libro te golpee de frente. Te hace cuestionar si las historias que te cuentas sobre tu propia vida son reales o si las has ido editando con el tiempo para que se adapten a quien eres hoy.


Para quienes nos apasiona el derecho, la mediación o la política, esta premisa no es ficción; es el pan de cada día. Nuestra memoria no funciona como una cámara de seguridad que graba la verdad en alta definición; se parece más al juego del "teléfono descompuesto", donde el testigo habla con su propio pasado y va deformando el mensaje.


Si a un testigo le cuesta ser fiel a los hechos apenas unos meses después de un evento ante un juez, ¿qué pasa cuando lo que se debate en una mesa de mediación  o negociación ocurrió hace años o décadas? Las emociones, los valores y los sesgos personales actúan como filtros de Instagram sobre los recuerdos.


En la arena política e histórica ocurre lo mismo: la verdad suele ser de quien mejor la narra. Por eso, esta novela debería ser de lectura obligatoria, no solo en las aulas universitarias, sino en la práctica profesional. Nos obliga a bajar la guardia, a ser más humildes y a entender que, en cualquier conflicto, el primer paso para el diálogo no es imponer nuestra verdad o la verdad que nos contamos o recordamos, sino sentarnos a conciliar dos narrativas que el tiempo ya se encargó de alterar.

 

" ¿Cuántas veces contamos la historia de nuestra vida? ¿Cuántas veces la adaptamos, la embellecemos, introducimos astutos cortes?  Y cuanto más se alarga la vida, menos personas nos rodean para rebatir nuestro relato, para recordarnos que nuestra vida no es nuestra, sino sólo  la historia  que hemos contado de ella. Contado a otros, pero sobre todo, a nosotros mismos." 

                                                                                      Tony Webster en la novela El sentido de un final  del

                                                                                                           Autor Julian Barnes




 








Comentarios