La Cultura de la Legalidad y las Asambleas de Condominios.

 

Llevó asistiendo a diversas Asambleas de Condominios en Jalisco, México. En todas he asistido  como condómino, no obstante he platicado con colegas y parece que  algo que sucede en la mayoría es  la falta de la cultura de la legalidad en algunos de sus miembros.

¿Cómo es ello? 

Bien, el Acta Constitutiva como lo que dispone el Código Civil entre otras normas que se podrían citar  son la base de lo que pueden o no hacer los órganos. Ahí se mencionan facultades, derechos y obligaciones, reglas, procedimientos etc.

Todo ello implica que se tenga una cultura de la legalidad respetándose la normativa que se tiene y que se han dado para sí mismos.

Lo que sucede es que siempre hay un grupo de personas que las ignoran, no les dan importancia, las transgreden e incluso ni siquiera les interesa conocerlas. 

La multitud de personas asistentes en un evento así llega a ser extenuante y muchas veces no propicio para un diálogo, sobre todo porque no faltan personas que no quieren que se conozca el Derecho.

Algunas expresiones que he escuchado son: "Eso no importa, nosotros veremos cómo lo hacemos"   O incluso se atribuyen facultades para hacer cosas sin que la normativa se los permita.

No sólo en las Asambleas.

En el día a día la falta de la cultura de la legalidad se ve en muchos hechos:  Quienes sacan a su mascota y dejan desechos, los ruidosos, los que construyen a su manera violando normativa, los que estacionan sus autos donde quieren, los que sacan a sus perros- en ocasiones agresivos- con correas que se extienden  a tantos metros que no solo ocupan su espacio vital sino toda la calle,  los que pagan al final para ir a quejarse, los que siempre protestan en informes y nunca quieren ser parte de los órganos colegiados...

¿Cómo mejorar ello? 

Ese es el reto. Educar el respeto a la legalidad.  Una cultura de la legalidad que se construya comunitariamente. Dar ese paso es uno de los escalones que pueden ayudar a la sana convivencia y diálogo en base a unos criterios  que se han dado las personas: sus propias normativas.  Ignorarlas, descalificarlas y violentarlas  seguirá provocando discusiones acaloradas y conflictos persistentes.


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